en el campo,
en la ruta,
absorbo la procesión de lo infinito.
la exuberancia de los robles me abren el paso hacia la trayectoria lineal del horizonte,
amansan las huestes,
aplaca la cólera de cualquier ser viviente.
algo que nos excede,
que está por fuera de nuestra propia voluntad pero que logramos entender.
el círculo natural,
el destino de las tragedias griegas
el canto interior.